Nacho Espino participó como estrella invitada en la "clásica de clásicos" que se disputó ayer noche en el circuito permanente de velocidad de ZZ.
El rítmico movimiento de su mano izquierda, que no puede detener en ningún momento, denota lo dura que puede resultar a veces la vida del hombre soltero.
Spino, que no ha perdido ni un ápice del dedo que le hizo famoso tanto al este como al oeste del río Huerva, volvió ayer a reencontrarse con sensaciones que creía olvidadas y una amplia sonrisa no abandonó su cara desde el principio al final de la prueba ¡jolines cuántos dientes tiene!.
Nachete participó con un mando prestado y se defendió con mucho tino y habilidad en un trazado que no le era familiar en absoluto. ¿Qué hubiese pasado, pues, de haberse traído su mítico Parma de 25 ohmios de doble barril, aquél con el que ganó después de 6 meses de inactividad y con E46 de compañero la última carrera que disputó en el extinto Almodeli? Seguramente L2R volvería a prescindir de esa ficha de piloto que tenemos sólo para rellenar parrilla y que nos vimos obligados a firmar cuando Spino abandonó la formación. ¡Qué tiempos!
Confiamos en que los problemas que apartaron al Spino del mundillo slotero se vayan solucionando y pueda volver pronto a formar parte del club. La imagen de felicidad que mostraba ayer su cara dice que por falta de ganas no va a quedar.